La historia

Chicanna: Ingrese a la Casa Maya de la Boca de la Serpiente


Un monstruo amenazador con forma de serpiente te mira mientras cruzas la plaza de Chicanná en México. Si bien es ciertamente un pensamiento desconcertante, decides dar un paso dentro de la boca de la serpiente abierta. En lugar de miedo, te llena de curiosidad lo que solían hacer los mayas en este sitio.

Chicanná es un sitio arqueológico ubicado en el sureste del estado mexicano de Campeche, en la Península de Yucatán. Este sitio fue descubierto durante la década de 1960 y perteneció al período clásico de la civilización maya. Chicanná se destaca por el estilo arquitectónico de sus edificios, es decir, el estilo Rio Bec, que también se utilizó en otros asentamientos de la región, como Becán y Xpujil, dos sitios cercanos a Chicanná. Se cree que el sitio estuvo en su apogeo entre el 300 a. C. y el 250 d. C. Solo fue abandonado alrededor del 1100 d.C.

Estructura XX en el sitio arqueológico de Chicanná. (Daniel Mennerich / CC POR NC ND 2.0 )

La famosa boca de la serpiente

El nombre del sitio, Chicanná, se deriva de una combinación de tres palabras del idioma maya, "chi", "can" y "na". La primera significa "boca", la segunda "serpiente" y la tercera "casa". Por lo tanto, Chicanná significa literalmente "Casa de la Boca de la Serpiente". Este nombre peculiar se le dio al sitio debido al diseño encontrado en el edificio más famoso descubierto en el sitio, la "Estructura II".

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Este edificio fue construido alrededor del 700 a. C. y está ubicado en el lado este de una pequeña plaza. Su portal, que está diseñado para parecerse a la boca de una serpiente (una fuente identifica a la serpiente con Itzamna, una deidad en el panteón maya), es uno de los más impresionantes de su tipo en México.

Dios maya D, Itzamna.

Los mayas construyeron la puerta como si fuera la boca abierta de un monstruo, con los dientes de la criatura en el dintel (arriba) y en el porche (abajo). Además, ojos con pupilas en forma de gancho en espiral miran amenazadoramente a todos los que se acercan a la entrada. Se ha especulado que este edificio tenía una función religiosa / ritual para los mayas. Al ingresar a la plaza por la boca de la serpiente, los sacerdotes mayas podrían acceder al inframundo, realizar los rituales necesarios y luego regresar al asentamiento.

Estructura II en Chicanná. (Arian Zwegers / CC BY 2.0 )

Un lugar para ceremonias y rituales religiosos

El significado religioso de la Casa de la Boca de la Serpiente también puede haberse extendido al resto del sitio. Esto se puede demostrar, por ejemplo, en el hecho de que el sitio está situado en una elevación natural que se encontró en el área. Esto permitió que las estructuras construidas en el sitio parecieran más altas, lo que a su vez significaba que acercaban a las personas a los dioses. Como resultado de esta cercanía a los dioses, Chicanná habría sido un lugar ideal para realizar diversas ceremonias y rituales religiosos.

Chicanná, Campeche, México: Estructura VI. (CC BY SA 3.0 )

Una de las ciudades vecinas que estuvo habitada al mismo tiempo que Chicanná fue Becán. Este último está situado a unos 2 km (1,24 millas) al este del primero, y se cree que las dos ciudades están relacionadas entre sí. Por ejemplo, se ha observado que el estilo arquitectónico de Chicanná y Becán es bastante similar, una indicación de que eran contemporáneos. Becán, sin embargo, era una ciudad mucho más grande que Chicanná, y se ha sugerido que era la capital política, económica y militar de la provincia maya de Río Bec. Por otro lado, Chicanná, dependiente de Becán, servía como zona residencial de los gobernantes de esta capital provincial.

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Parte de las ruinas de Becán. (PhilippN / CC BY SA 3.0 )

Redescubriendo Chicanná

Chicanná fue redescubierta por Jack D. Eaton en 1966. Este descubrimiento se realizó durante el reconocimiento de Eaton del área antes del comienzo del estudio arqueológico que se llevaría a cabo en Becán conjuntamente por National Geographic y la Universidad de Tulane.

Como el antiguo nombre maya de la ciudad se ha perdido, fue Eaton quien le dio su nombre actual. Como resultado de las excavaciones arqueológicas que se habían realizado en Chicanná, esta antigua ciudad ha salido a la luz, y ahora tenemos una mejor comprensión de la forma en que se relacionaba con los otros asentamientos mayas en sus alrededores.

Ruinas de Chicanná en México. ( CC BY SA 4.0 )


Tierra de los mayas Chicann & # 225

Chicann & # 225 se traduce del maya como & quot; Casa de la Boca de la Serpiente & quot. No es un sitio maya grande, pero vale la pena visitarlo. Está cerca de la carretera y es muy plano. Chicann & # 225 no es tan viejo como Becán. Estuvo habitada desde el año 100 a. C. hasta el 1100 d. C. aproximadamente. Chicanná contiene algunos de los edificios mejor decorados de la región. Ciertamente posee la puerta de entrada de máscara de monstruo mejor conservada, y la interesante Estructura XX bien merece una mirada.

La Estructura XX en Chicann & # 225 es arquitectónicamente la más interesante del sitio. Es un templo de dos pisos finamente decorado. Una entrada intrincadamente tallada da acceso a una especie de vestíbulo desde el que se pueden obtener varias habitaciones de la planta baja. En la parte de atrás, una escalera sube y se divide, conduciendo a dos cámaras superiores separadas. La parte superior del templo está decorada con una máscara de monstruo.

La Estructura XI se encuentra en una condición menos que adecuada. Puede que sea uno de los más antiguos de toda la región de Rio Bec. Dos paredes frontales decoradas, pero dañadas, se encuentran a cada lado de una puerta que da acceso a una serie de habitaciones en ruinas.

La Estructura II es lo que muchos consideran el punto culminante de la visita a Chicann & # 225. Es un piso excepcionalmente conservado. La máscara de monstruo bellamente tallada que rodea la puerta central es sin duda la mejor conservada de su tipo en cualquier lugar. Dos ojos miran hacia abajo por encima de la entrada, la boca de la serpiente, y colmillos cuelgan del dintel. El monstruo en cuestión es Itzman & # 225, el dios central del panteón maya.


los Castillo de Kukulcan, con sus 30 metros de altura, es el edificio más impresionante. Su edad es difícil de estimar, se estiman fechas que oscilan entre el 650 y el 800 d.C. Los números de sus medidas están relacionados con cifras del calendario solar maya, por ejemplo: 91 escalones x 4 lados, 364, sobre la plataforma, los 365 días del año. Los cinco adornos de caña del lado del templo son 5 x 4:20 días del mes maya. Es en este edificio, que refleja con precisión el profundo conocimiento de los mayas, se puede ver la deidad de Kukulkan, & # 8220The Plumed Serpent & # 8221 tiempo de inactividad en cada equinoccio, un fenómeno de luz y sombra que atrae a miles de visitantes por todas partes. el mundo.

El juego de pelota que tuvo un significado cósmico, con sus símbolos de guerra y una acústica casi perfecta, es uno de los edificios más antiguos del lugar con la fecha inscrita del 864 d.C.

Visitar este magnífico sitio es ingresar a un capítulo crucial en la historia del pueblo maya, ningún visitante de Yucatán sin atravesar el Gran Chichén Itzá, finalizando este encuentro con mayas Espectáculo de luz y sonido que se ofrece todas las noches del año.


Yucatán Arqueología e Historia # 038

Disfruta de un fantástico viaje por la cuna de una de las civilizaciones más enigmáticas del mundo: la Península de Yucatán.

Este viaje es ideal para los amantes de la historia y la arqueología. Gracias a nuestros guías expertos, tendrá una verdadera comprensión de la historia de la cultura maya visitando sitios arqueológicos de fama mundial como Calakmul y Chichén Itzá, y otros sitios arqueológicos menos famosos pero igualmente impresionantes.

Nuestros guías, todos expertos en su campo y con estudios superiores en su especialidad, le brindarán información veraz no solo sobre los sitios arqueológicos, sino también sobre las costumbres y creencias de la antigua cultura maya.

Puedes tener una visión del mundo antiguo y su transición al mundo moderno visitando hermosas ciudades coloniales en Campeche, con su estilo barroco que te dará una perspectiva total de las diferentes etapas de la vida en la Península.

¡Este viaje es una joya para los verdaderos amantes de la historia!

Día 1: Llegada al aeropuerto de Cancún.

Sabemos que llegará cansado de su vuelo, por lo que este primer día lo recogeremos en el aeropuerto y lo trasladaremos a su hotel para descansar y prepararnos para iniciar el tour al día siguiente. Pernocte en Cancún en el hotel El Rey del Caribe (o similar).

Día 2: Visita al sitio arqueológico de Tulum.

Luego de disfrutar del desayuno, visitaremos el incomparable sitio arqueológico de Tulum temprano en el día (lo visitamos por la mañana para evitar el hacinamiento).

Tulum fue llamado Zamá (“amanecer” en lengua maya) por sus primeros habitantes en el siglo IV de nuestra era, y más tarde fue conocido como Tulum (“Muro” en lengua maya).

La ubicación estratégica del lugar hizo que se convirtiera en una de las principales ciudades mayas de los siglos XIII y XIV, especialmente luego de la caída de la ciudad de Mayapán, su enemigo más cercano.

Además, su ubicación en una zona elevada y su eficiente sistema defensivo lo convirtieron en una escala esencial para las rutas comerciales establecidas con otras ciudades mayas y el centro de México, lo que se vio reforzado por la gran explotación de sus recursos marítimos. Se delineó de esta manera, como un vínculo entre las rutas comerciales marítimas y terrestres del mundo maya.

Después de maravillarnos con Tulum, continuaremos hacia el sitio arqueológico de Muyil (también conocido como Chunyaxché), que fue habitado durante el período mesoamericano clásico.

Su ubicación frente a la laguna de Sian Ka'an le dio al lugar una posición estratégica en la ruta comercial maya a lo largo de la costa y a través de una red de canales en esta región, que ahora forma parte de la zona turística del Caribe mexicano.

Entre los bienes intercambiados a lo largo de esta ruta se encontraban jade, obsidiana, chocolate, miel, plumas y por supuesto sal. Seguimos teniendo un merecido y necesario almuerzo en el restaurante típico El Faisan y Venado, en Carrillo Puerto, donde degustarás deliciosos platos típicos de la región.

Visitaremos la iglesia de Balam Nah (hoy De la Santa Cruz), uno de los edificios más antiguos del pueblo. Tuvo un papel protagónico durante la Guerra de Castas que duró de 1847 a 1901, en la que los mayas pretendían recuperar el territorio ocupado por los conquistadores españoles y que acabó costando casi 250 mil vidas.

Terminaremos el día trasladándonos al hermoso pueblo de Bacalar. Después de la cena, lo dejaremos en su hotel Laguna Bacalar (o similar).

Día 3: Dzibanché, Kinichná y Kohunlich

Es el tercer día de este fabuloso recorrido, y desayunaremos temprano para poder evitar la multitud en el sitio arqueológico de Dzibanché.

Fundada aproximadamente en el siglo I d.C., sin embargo, desde el período clásico temprano se convirtió en una gran ciudad e importantes proyectos arquitectónicos como la Acrópolis del complejo Kinichná, el Templo del Búho y la primera etapa del Templo de los Cormoranes.

Continuaremos hasta la cercana zona arqueológica de Kohunlich que, contrariamente a lo que se pueda pensar, debe su nombre a la transcripción fonética de Cohoon Ridge otorgada por el arqueólogo Víctor Segovia.

Finalmente, nos trasladaremos al hotel ecoaldea Chicanna para pasar la noche.

Día 4: Chicanna, Becan y Xpujil

Lo primero que hay que hacer en este cuarto día es desayunar bien. Una vez cargados de energía, nos dirigiremos al sitio arqueológico de Chicanná (“En la casa de la boca de la Serpiente” en lengua maya).

Chicanná es el sitio que cuenta con la mayor cantidad de edificaciones tipo “Río Bec” en buen estado. Los paneles de máscaras que tienen algunos de sus edificios son buenos ejemplos de iconografía regional y muestran la evolución de las representaciones del Monstruo de la Tierra.

El abandono del asentamiento está íntimamente ligado a la caída de Becan, a principios del siglo XIII, de la que dependió durante todo su desarrollo.

Precisamente Becan es nuestra próxima parada, y su nombre significa “Camino dejado por el correr del agua” en idioma maya, y esto se verifica al observar el foso que rodea los principales edificios del sitio, lo que también es evidencia de su actividad bélica. .

Por su importancia y ubicación, Becán es considerada como una capital regional, es decir, que encabezó la organización política territorial de otros asentamientos menores.

Para concluir este increíble día, visitaremos la zona arqueológica de Xpujil ("Cola de gato" en lengua maya), otra gran ciudad de la Región del Río Bec. Con evidencia de su fundación en 400 a.C., alcanzó la cúspide entre 500 y 700 d.C. y tuvo su declive alrededor del año 1100.

Seguramente estarás agotado luego de recorrer las zonas arqueológicas de la región, por lo tanto, nos trasladaremos a descansar en la Ecovilla de Chicanná.

Día 5: Calakmul y Hormiguero

¡Otro día emocionante con mucho que explorar! Luego del desayuno, visitaremos temprano la enigmática zona arqueológica de Calakmul, que en lengua maya significa “Dos montículos adyacentes”, y cuyo nombre hace referencia a las dos enormes estructuras que dominan la selva.

Una de las ciudades más importantes del período Clásico Maya junto con Tikal y Palenque y que lideró la organización política del altiplano. Hay evidencia de guerras durante casi un siglo entre Tikal y Calakmul por el control político de la región y el Reino Serpiente (Kaan).

Fue designado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Continuaremos hasta la última zona arqueológica del día: Hormiguero (“Nido de hormigas”). Este es el sitio de menores dimensiones, y que debe su nombre a un campamento chiclero de principios del siglo XX. Su elemento característico es un edificio con una gran máscara en el centro que representa una enorme y monstruosa boca abierta, que se interpreta como el umbral entre el mundo exterior y el inframundo.

Después de este largo viaje, es hora de regresar a la ecoaldea de Chicanna para un merecido descanso.

Día 6: Balam Kú, Baluarte Campeche y city tour en Campeche capital

Una vez que hayamos recargado nuestras energías con un buen desayuno, visitaremos la impresionante zona arqueológica de Balam Kú (“Templo del Jaguar” en idioma maya).

En Balam kú, existe un friso de estuco modelado y pintado único en el área maya, el cual fue realizado entre 550 y 600 a. C. El friso muestra cuatro escenas de ascensión alternadas con tres jaguares. Cada uno comprende un animal con la cabeza vuelta hacia atrás, sentado en la rendija frontal de una máscara de Monstruo de la Tierra, su boca da paso a un rey en su trono.

Además de ilustrar en detalle los aspectos opuestos y complementarios del inframundo, el conjunto muestra que el ciclo dinástico se equipara al ciclo solar.

En esta concepción, el ascenso al trono es ilustrado por el rey emergiendo de las fauces del monstruo terrestre, cuando el sol sale de la boca de la Tierra La muerte del rey se ve como una puesta de sol cuando cae en la boca del Monstruo de la tierra.

Continuaremos hacia la ciudad de Campeche para almorzar. Luego de un delicioso almuerzo, visitaremos el Museo Baluarte Campeche (nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1999). En realidad, se trata de varios fuertes amurallados para proteger a la población de los ataques de los Piratas, cuya construcción se inició a mediados del siglo XVI, y que consta de Baluarte de San Juan, Baluarte de San Francisco, Baluarte de Santa Rosa, Baluarte de San Carlos, Baluarte de la Soledad, Baluarte de Santiago y Baluarte de San José.

Aproximadamente a las 5 p.m., nos trasladaremos al hotel para prepararnos para un city tour por la hermosa y colonial ciudad de Campeche por la noche.

Para terminar otro día increíble, cenará en el Best Western Hotel De Mar.

Día 7: Edzná, Xtampak y Uxmal

Llega el séptimo día de esta aventura, y como es habitual, después del desayuno, nos dirigiremos a nuestro siguiente punto: Edzná. Fundada alrededor del 400 a.C. y cuyo nombre en lengua maya significa “Casa de los Itzáes” o “Casa del Eco”, la ciudad es admirable por su avanzado sistema de obras hidráulicas: una red de canales drenó el valle y el agua fue conducida a una laguna, que se transformó en presa, mediante muros de contención, mientras que otros canales servían para regar los campos. Sus plazas contaban con un magnífico sistema de drenaje y el agua de lluvia llegaba a embalses artificiales, llamados "chultunes".

Continuaremos nuestro viaje a Santa Rosa Xtampak. Xtampak (“Murallas Viejas” en lengua maya) es considerada la capital regional más importante de la ruta Chenes, ya que tiene altares y estelas esculpidas con fechas de eventos. Se cree que su radio de dominio era de 400 kilómetros.

Luego de admirar el sitio arqueológico, llegó el momento de almorzar en la ciudad de Hopelchén (“Lugar de los Cinco Pozos” en idioma maya). Ha llegado el momento de disfrutar de la cena y el descanso, por lo que nos trasladaremos al pueblo de Uxmal donde podrá asistir (opcional) al increíble espectáculo de luz y sonido en la zona arqueológica de Uxmal.

Pernocte en el complejo Uxmal Hotel Maya.

Día 8: Uxmal y Chichén Itzá

Muy temprano ingresaremos al sitio arqueológico de Uxmal (“Tres veces construido” en idioma maya), para poder disfrutar de la zona de manera prácticamente privada.

La ciudad fue un importante asentamiento agrícola, razón por la cual muchos de sus edificios están decorados con máscaras de Chac, dios de la lluvia. Luego de disfrutar de este maravilloso encuentro con el pasado, llegó el momento de un delicioso almuerzo en Hacienda Uxmal, un hermoso hotel construido frente a las pirámides.

El viaje continúa hasta nuestro hotel en la zona de Chichén Itzá, donde tendrá la opción de asistir al increíble espectáculo de Luz y Sonido frente a la espectacular pirámide de Kukulkan.

Pernocte en el Hotel Arqueológico Chichen Itza Villas.

Día 9: Chichén Itzá y Valladolid

Nuevamente tendremos la oportunidad de ingresar muy temprano a la zona arqueológica de Chichén Itzá para disfrutar de esta maravilla del mundo moderno de manera prácticamente privada.

La “Ciudad al borde del pozo de los Itzáes” (nombre de la ciudad en lengua maya) fue la capital de un extenso territorio de la Península de Yucatán, encabezada por la Liga de Mayapán, desde 987 hasta 1200 d. C. C. La zona arqueológica de Chichén Itzá es mundialmente famosa por el juego de luces y sombras que ocurre en cada equinoccio en la escalinata del basamento piramidal conocido como El castillo.

En este, el sol, a medida que se eleva sobre el horizonte, ilumina el basamento occidental, creando triángulos de luz y sombra que parecen descender hasta la cabeza de la serpiente en el desplazamiento de la alfarda. Este evento, logrado a partir de la correcta orientación e inclinación de los planos del sótano, manifiesta el gran nivel de conocimiento astronómico y arquitectónico que poseían los mayas, y que ha resultado en ser una de las culturas y regiones más estudiadas en torno a estos temas, en además de la organización política territorial y la explotación de recursos.

La visita guiada también incluye el paso por importantes edificios como el Gran Juego de Pelota, el Templo del Jaguar, el Templo del Hombre Barbudo, el Templo de Venus, la Casa del Venado, el Observatorio, entre otros impresionantes edificios.

Almuerzo en el Restaurante Mayaland - restaurante del único hotel construido en una zona arqueológica en el mundo, que opera desde 1923 - y luego tendrá la opción de nadar en las refrescantes aguas del impresionante cenote X´kekén (“Pork ”En lengua maya, y fue bautizado así porque, hace mucho tiempo, el cerdo de un granjero se le escapó a un campesino y lo encontró dentro del cenote).

Luego de un día lleno de emociones y aventuras, llega el momento de hacer el check in en el hermoso hotel Mesón del Marques - hermoso y tradicional hotel ubicado en lo que fue una mansión colonial - y luego de acomodarnos y tomar una ducha, realizaremos un recorrido por noche en la ciudad colonial de Valladolid (fundada en 1543 por Francisco de Montejo, y que fue pieza clave durante la Guerra de Castas. Declarada Pueblo Mágico en 2012) y cena en el Mesón del Marqués.

Día 10: Casa de los Venados

Ha llegado el final de este increíble viaje. Luego del desayuno, visitaremos un lugar muy particular: La Casa del Venado. Es un museo privado con más de 3.000 piezas, fundado por John y Dorian Venator y que les llevó más de diez años completar. Luego de salir del hotel, será trasladado al aeropuerto de Cancún.


Chicanná

Chicanná fue un pueblo maya que fue construido durante el período Clásico 600 d.C. al 830 d.C.

El sitio recibió su nombre de su edificio más famoso, la Estructura II, que significa "Casa de la Boca de la Serpiente" en maya. En el idioma maya "chi" significa boca, "can" significa serpiente y "na" significa casa.

El sitio está ubicado a solo dos kilómetros al oeste de Becán en el estado mexicano de Campeche en la península de Yucatán. Es uno de los otros 45 sitios de ruinas ubicados dentro de esa área.

Historia

Chicanná estuvo habitada desde el 300 a.C. hasta el 1100 d.C., pero se cree que alcanzó su punto máximo en el 300 a.C. hasta 250 d.C. Hay evidencia de que Chicanná pudo haber dependido de Becán durante gran parte de su existencia, ya que Becán era autosuficiente. Chicanná es uno de los ejemplos más llamativos en la región de la mezcla de estilos arquitectónicos con sus impresionantes edificios detallados. Sus edificios tienen rasgos del Río Bec, Chenes (ciudad maya) e incluso el estilo Puuc del norte. No tiene grandes pirámides, sino edificios relativamente pequeños con una ornamentación y una calidad de decoración que sugiere que fue un centro para la élite de la región.

La ciudad de Chicanná es ampliamente conocida por una de sus puertas bien conservadas con detalles interesantes, la ciudad alcanzó su mejor momento durante el período clásico tardío. La ciudad de Chicanná es pequeña. Sin embargo, se considera el hogar de las élites y gobernantes de Becán. Después de una investigación continua en el sitio de Chicanná, el conocimiento creció lo que eventualmente llevó al cuestionamiento de ideas previas asociadas con el estilo de las esculturas en el centro de Yucatán. Jack D. Eaton redescubrió Chicanná en 1966 durante su exploración de Yucatán. Chicanná es un sitio que aprovecha la elevación natural que se encuentra en la región para que las estructuras parezcan más altas y, para los mayas, más cercanas al dios. Este asentamiento fue más utilizado para importantes ceremonias y rituales espirituales para los mayas.

Descubrimiento

Chicanná se encuentra en el estado de Campeche, y es parte de la antigua región Maya Rio Bec. El sitio fue estudiado por primera vez por Jack Eaton en 1966 mientras exploraba Yucatán. El edificio más famoso del sitio, la Estructura II, se estudió posteriormente durante las excavaciones de 1970. El núcleo de Chicanná consta de siete edificios. La Estructura I, II y III conforman la Plaza Principal. Cuatro estructuras periféricas rodean la Plaza Principal. Las estructuras más conocidas en Chicanná son las Estructuras I y II. Las Estructuras I y II son templos situados dentro de la plaza principal y se ha interpretado que están alineados con los movimientos solares para fines de mantenimiento del calendario.

Con base en la datación por radiocarbono del carbón vegetal y otros materiales orgánicos en el sitio, las Estructuras I y II datan del período Clásico Tardío. Chicanná se construyó en múltiples fases. La Estructura XI, ubicada adyacente a la Estructura X, se ensambló primero en base a la secuencia cerámica de materiales encontrados. El análisis cerámico también respalda los datos de radiocarbono que sugieren que las Estructuras I y II se construyeron en algún momento posterior durante el Período Clásico Maya Tardío.

Estructuras específicas

La Estructura I es un templo ubicado en la plaza principal que se caracteriza por cuatro paneles en relieve construidos al estilo de Río Bec. El estilo Rio Bec se define como una pirámide de templo construida en las tierras bajas mayas centrales. A diferencia de otros estilos arquitectónicos en las tierras bajas mayas, el estilo arquitectónico de Río Bec se caracteriza por estructuras colocadas a mayor distancia entre sí, lo que resulta en un diseño de sitio menos denso. Otros sitios con el estilo arquitectónico de Rio Bec incluyen Becan y Xpuhil, ambos ubicados a menos de 3 km de Chicanná. Debido a su ubicación y estilo arquitectónico similar, se cree que Becan y Xpuhil interactuaron y estuvieron conectados con Chicanná. La Estructura I consta de seis habitaciones en total y con cinco contrahuellas que miran hacia el interior hacia la plaza.

Además, parte de la plaza principal es la Estructura II. La Estructura II es un edificio más pequeño y el edificio más conocido del sitio. La Estructura II contiene una escultura en relieve de una serpiente bien conservada. El nombre del sitio, Chicanná, se derivó e influenció de la escultura en relieve de la serpiente en esta estructura. La Estructura II se compone de ocho habitaciones en total. Las paredes de yeso dentro del interior de cada habitación contienen imágenes que representan animales, monstruos, ropa y otras estructuras en las paredes de yeso.

Mapa Google de Chicanná

Atención al turista + Números de emergencia

Puedes marcar 078 desde cualquier teléfono, donde podrás encontrar información gratuita sobre atractivos turísticos, aeropuertos, agencias de viajes, empresas de alquiler de autos, embajadas y consulados, ferias y exposiciones, hoteles, hospitales, servicios financieros, migratorios y otros temas.

O marque el número gratuito (en México) 01-800-006-8839.

También puede solicitar información al correo electrónico [email protected]

MÁS NÚMEROS DE EMERGENCIA:

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Visitando los espíritus de Chichén Itzá

Joshua J. Mark va en busca de aventuras mientras visita el sitio maya de Chichén Itzá en México y encuentra duendes, espíritus e iguanas entre las ruinas. Cuenta su viaje a este antiguo y mágico sitio que se ha convertido en un símbolo de la civilización maya.

El pequeño autobús chocó contra las carreteras irregulares de Tinum en Yucatán, México. Estaba sentado junto a mi guía, Isidro, en dirección a una ciudad antigua sobre la que había estado leyendo durante años pero que nunca había visto: Chichén Itzá. Isidro y yo pasamos el tiempo charlando mientras el autobús achaparrado avanzaba bajo las palmeras y la luz y la sombra alternadas.

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"Oye, ¿podrías tener una linterna encima?" Yo pregunté.

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“Bueno,” dije. "Me gustaría entrar en el Akab Dzib y creo que necesitaré una luz".

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Isidro negó con la cabeza, mirando hacia la carretera. Dijo: "No quieres entrar allí. Está protegido por los Ushmals ". Me encogí de hombros.

“Los Ushmals”, dijo. “Son como tus hadas o - ¿duendes? Son pequeños seres traviesos. Llaman al Akab Dzib su hogar ".

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Luego pasó a describir a los Ushmals (también conocidos como Aluxoob o Duende), cómo a menudo aparecían como personas en miniatura y tenían poderosos poderes sobre los seres humanos. Dijo que uno nunca debe decir su nombre en voz alta en un espacio abierto o atraer su atención o, de lo contrario, podría seguir a un hogar e incluso habitar la mente de una persona. No dijo nada de esto como si fuera una superstición o una fábula. No parecían muy divertidos. Incluso con su advertencia, todavía tenía la intención de entrar en el Akab Dzib y pregunté si era posible entrar.

Distribución de revistas

Revista Timeless Travels

“Está cerrado al público. Puede ver el exterior ", dijo, y luego agregó:" ¿Por qué no trajo una linterna si planeaba colarse en el Akab Dzib? "

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"Tenía cuatro", dije. “Pero tengo el hábito de meterme en ruinas antiguas y esta mañana Betsy, mi esposa, sacó mis linternas de mi mochila. Ella pensó que tal vez lo pensaría dos veces en este viaje sin ellos ". Isidro sonrió y asintió con la cabeza, diciendo:

"Veo. Tu Betsy es muy sabia. Tendré que estar pendiente de ti ".

Seguimos conduciendo. El viaje de Playa del Carmen a Chichén Itzá es de aproximadamente dos horas, de ida. Una vez que abandona el área del resort, llega a las carreteras principales que atraviesan el país con automóviles que pasan rápidamente, sonidos de bocinas, tramos de campos descoloridos y árboles lejanos a ambos lados de la carretera polvorienta. Las carreteras principales, sin embargo, poco a poco comienzan a volverse más pequeñas y estrechas y pronto estás conduciendo debajo de árboles gruesos y colgantes y pasando por pequeños pueblos y casas encaladas donde, me dijo Isidro, la gente vive muy como lo hacían sus antepasados. hace mil años. Isidro es Maya, al igual que la gente por cuyas casas pasamos, y me dijo lo gracioso que le resulta cuando lee revistas o libros de Estados Unidos, que hablan de los "misteriosos mayas" y de cómo todos desaparecieron. Dijo: “Como pueden ver, nadie ha ido a ningún lado. Todos seguimos aquí como siempre lo hemos estado ".

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Los mayas son los pueblos indígenas de la región que vivían en magníficas ciudades y pueblos periféricos de México y Centroamérica y que continúan viviendo en las mismas áreas que sus antepasados: lo que hoy es Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas en México y hacia el sur a través de Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras. Su nombre, Maya, proviene de la antigua ciudad de Yucatán de Mayapán, la última capital de un reino maya en el período posclásico.

Poco se sabía de los mayas hasta mediados del siglo XIX cuando John Lloyd Stephens y Frederic Catherwood exploraron la región y trajeron informes de ciudades fantásticas de inmensa altura y alcance enterradas en las selvas de México y América Central. El libro de Stephen, Incidentes de viajes en Centroamérica, Chiapas y Yucatán, publicado en 1841 EC, creó tanto interés mundial en los mayas que muchos estadounidenses adinerados buscaron arte maya o piezas de arquitectura para sus propiedades. A un hombre, John C. Cruger, le llevaron porciones de ruinas mayas a su isla en el río Hudson en Nueva York y, cuando descubrió que no tenía suficientes, contrató a artesanos para crear otras falsas.

Aproximadamente entre 200-950 d.C. (conocido como el Período El-Tajin y el Período Clásico Maya) los mayas vivieron en sus grandes ciudades, construyeron sus enigmáticos monumentos y participaron en la guerra y el comercio entre ellos y luego, en un período relativamente breve. de tiempo, las ciudades fueron abandonadas. Nadie sabe por qué. Para la época de la conquista española en el siglo XVI, ciudades como Chichén Itzá, Uxmal, Tikal y Bonampak ya eran ruinas desiertas.

Los sacerdotes españoles al principio no creyeron que las personas que encontraron viviendo en chozas en la selva fueran responsables de las enormes ciudades vacías que surgían de la maraña del crecimiento. Lo más probable es que las ciudades hayan sido abandonadas debido al uso excesivo de la tierra y al agotamiento de los suministros de agua. La ciudad de Copán, por citar solo un ejemplo, fue abandonada cuando la población superó los recursos de la ciudad. This explanation was not available to the Spanish of the sixteenth century, however, and the cities appeared to them as evidence of some great lost civilization.

The new arrivals did little to try to understand the people or the buildings they encountered. They were more interested in converting the indigenous peoples to Christianity and transporting whatever they found of value back to Europe. The Spanish could not decipher the Maya glyphs and were in no way helped by one of their priests, the Bishop Diego de Landa, who burned the Maya books and thousands of statuary the night of 12 July 1562 CE in an effort to sever the link between the Maya and their ‘satanic’ beliefs.

De Landa holds an interesting place in Maya history since, although he destroyed much of the cultural artefacts which would have helped people to understand Maya history, he also left a comprehensive written account of the culture as he found it, which has proven valuable to later scholars and historians. Still his suppression and persecution of the Maya culture led the people to distrust the Christians who were so intent on saving them and they no longer shared with the immigrant conquerors any of the details of their culture.

This is most clearly demonstrated through the Maya holy book, The Popol Vuh, which states that the stories are being set down in a time of persecution by the Christians and the book must be kept secret. In their zeal to exploit the land and the people for their own gain, the European conquerors failed to understand the purpose of the art, literature or buildings they discovered.

Among these buildings was the mysterious structure known as the Akab Dzib which even today baffles archaeologists. El nombre Akab Dzib translates as ‘House of the Mysterious Writing’ and is so-called because of glyphs (writing) found inside which no one can translate and hand prints in red (similar to those at Tulum) which should symbolize the Descending God of the Maya but don’t fit the usual pattern. The building, which is the oldest at Chichen Itza, had intrigued me since I’d first read about it years ago. I had read how it was inhabited by spirits but hadn’t given that any thought until Isidro had talked about the Ushmals earlier. I wasn’t especially interested in meeting any Ushmals but I did want to see the mysterious writing.

We rolled into Chichen Itza with the great pyramid of El Castillo (The Castle) rising up on our left and we parked in front of a very modern looking gift shop and café on our right. I wasn’t interested in gifts or bathrooms and we went directly toward El Castillo where Isidro began his tour. He explained how the name Chichen Itza is often translated as something like ‘The Mouth of the Well of the Itza’ but actually means ‘The City of the Well of the Water Wizards’ because of the huge cenote (a large natural pool) which was a centre of religious rites and because the Itza (the wizards) had a great talent for gathering and preserving water a gift highly prized by the Maya.

El Castillo is an immensely impressive structure, a step-pyramid rising high into the sky, carefully aligned with the heavens so that, at the spring and autumn equinoxes, a shadow is cast on the stairs which appears to be the great plumed serpent god Kukulkan descending down to touch his people. The steps are short and narrow, even though long across, and hard to climb - especially if one has a fear of heights. There was a thin rope strung up the centre of the stairs to act as a handrail but it wasn’t of much use.

The illusion of stability it offered, however, proved more and more valuable the higher one climbed. From the top of El Castillo the view is absolutely astounding as the jungle spreads out beneath you for miles. At the time the city was inhabited none of the trees one gazes down upon existed and the whole of the city - and far beyond - would have been laid out clearly at the feet of the ancient priests and rulers who would have stood where I was standing.

Going up the steps of El Castillo, however anxiety-inducing I’d found it, was infinitely easier than going down. Going up, one can keep one’s gaze focused on each step as one climbs going down, there is no way to block out how high up you are or how narrow each step is and that flimsy rope handrail seemed as useful as an umbrella in a hurricane. When I reached the bottom I was ready for a drink and some shade but there was too much city to explore and we moved on.

The Great Ball Court nearby is so perfectly constructed that when Isidro whispered “Where are you?” from one end, 500 feet away from me, I could hear him clearly as though he were standing beside me. No one, he told me, has ever been able to explain this phenomenon. Various experts have studied the architecture of the ball court to try to replicate the acoustics elsewhere but none have succeeded. The ball court was once where the Maya played their game of Poc-a-Toc, a ball game with deep spiritual resonance. The two teams of seven men faced each other on the field and tried to score by getting a small, hard, rubber ball through a vertical stone hoop set some twenty feet (or higher) above the ground using only their hips, shoulders, head, and knees one could not kick or throw the ball.

De Landa wrote that watching the Maya play Poc-a-Toc was like seeing lightning strikes, they moved so fast. The game symbolized the harmonious circle of life and re-enacted the game played by the Hero Twins of Maya religion, Hun-Hunapu and Xbalanque, who defeated the Lords of Xibalba and created the ordered world. It has long been argued by western historians that the losing team was sacrificed to the gods but Isidro - and others I spoke with later - claimed it was the winning team and only under certain circumstances.

As Isidro pointed out, “The gods would not be interested in having losers play for them they only want the best. And the teams, they would have been grateful - whether winning or losing. We should always be grateful, in all things, always.” It was a line he repeated, with variations, as we walked through the city’s ruins. Gratitude, he said, was a very important value to his people, as was hospitality.

Everywhere we went, everywhere I looked, all around the grounds of the city, were Maya selling wares spread out on colourful blankets or simply sitting on the grass surrounded by small statues or jewellery for sale. I overheard some tourists complaining that they shouldn’t let these people on to the grounds to annoy visitors they didn’t seem to consider that Chichen Itza was built by the ancestors of these people they were disrespecting who were only smiling and welcoming them. Those who were selling their goods were all very polite, not at all intrusive or bothersome. They seemed to be simply offering souvenirs for sale in an outdoor market, much as their ancestors would have done, and a visitor could buy or decline at their pleasure.

We left the city centre and visited the sacred Cenote, which I found to be a very moving experience as I’d read that people were willingly sacrificed at this spot to ensure the health of the community through continued rainfall and a strong harvest. Isidro confirmed this saying how the offerings to the gods were probably not captives from other cities, who would have been sacrificed in a different way, but people from the community who gave their lives for the well-being of the city.

The Cenote is not a short walk from El Castillo and, by the time we got back there, pausing by the fascinating Tzompantli (a thick platform adorned with skulls), we were both hot and tired. Isidro suggested that it was time for a break and a cool drink but I had other plans: the Akab Dzib. He said that he was going to rest awhile and speak with some friends he saw over by the gift shop but that I could go if I wished. As I was walking away he called out, “Remember what I said about that place. Don’t go inside. If you see a rope across the door, stay out.”

The day was hotter than before but it was a dry heat. I passed through sparse woods, stopped at the amazing Caracol, the ancient observatory, and went on, the leaves and pebbles softly crunching beneath my sandals. The further away I got from the site’s centre the quieter everything became until all I heard were the sounds of birds in the trees around me and small scampering in the dirt and grass of iguanas which would sometimes run out in front of me seeking a shady spot. And then there, in a clearing before me, stood the Akab Dzib.

It was a small building, maybe only twenty feet high, built of short, sturdy-looking limestone bricks and running over a hundred feet in length. Grass and small trees grew from its roof and around the foundation and the whole structure seemed completely organic as though it had grown up from the ground with the plants and trees which surrounded and topped it. There was one door in the building in front of me with a low-lying pale yellow rope across it. I had read there were seven doors in the Akab Dzib but that the room with the strange writing was at the southern end. I had lost all sense of direction so I hoped I was at the right end. I easily stepped over the rope, which hung maybe an inch off the ground and couldn’t possibly have been placed there to keep anyone out, and walked into the darkness of the building.

I’d expected it to be cooler out of the sun, but it felt hot and stale inside the air was thick and dried my mouth and tongue. I may not have had my flashlight but I did have a small Bic lighter, and flicking it, I saw that I was standing in an ancient hallway, a doorway ahead of me. Light came through from the door behind me and I moved ahead, my sandals scattering the dry earth and the thick air seeming to cling to me as I moved slowly down the hallway - when I heard a sound. Something was moving in the darkness ahead of me, moving slowly.

I could hear the gravel stirring and something rousing itself in the soft sandy soil. I stepped forward and the sound came again but this time it seemed closer. Suddenly Isidro’s warnings of the Ushmals were all I could think of how they protected their shelters, how they could change shape at will, how frightening they could be. I had my lighter in hand and sunlight from the door behind me but it was still dark and dim ahead of me and I took a step back. Then the ‘something’ ahead of me moved quickly. It sounded large. It sounded huge. The small rocks and earth beneath it were skittering against the stones of the wall and I turned and started to run back the way I’d come, stumbled out the door, felt my foot catch on something, and then went sailing through the air to land heavily on the gravel outside.

Quickly, I scurried onto my back and then was up and glaring at the doorway and that stupid rope I’d just tripped over - and there stood my assailant: an iguana. It wasn’t even a very large iguana. I’d crawled into ruins with snakes in them larger than that thing. I noticed I’d managed to cut my knees when I fell and scraped the palms of my hands on the gravel. I pulled out my watch and saw I’d spent more time at the Caracol than I’d intended and more time creeping down the hallway than I’d thought and I had to get back to Isidro.

I hadn’t seen any mysterious writing above the doorway when I’d gone in, so I knew I’d been at the wrong end. I walked quickly around the Akab Dzib and stood at the southern doorway, but I just didn’t feel like going in. Yes, an iguana had scared me off my quest. I figured that, if that little guy was in there, someone else probably was also and I wasn’t wearing the best foot or leg wear, in just a T-shirt, shorts and sandals, for an encounter with a snake like the fer-de-lance (also known as the Terciopelo) or maybe a sprite like an Ushmal. I looked at the rope hanging across the door, this one about knee-high, and turned away.

When I got back to Isidro he looked at my scratched knees, dusty T-shirt and arms, and said, “You went in anyway, didn’t you?

”I said, “Not far. Got chased out by an iguana.”

“That iguana,” he said. “He did you a great favour.” I just nodded and shrugged.

We continued touring Chichen Itza and every building, every engraved stele, seemed more magnificent than the last. The Temple of the Warriors and Group of a Thousand Columns were incredibly exciting to walk among and Isidro’s narrative of the history of the city and the people brought everything vibrantly to life.

We left Chichen Itza as the tour buses began to arrive and the crowds flowed in. In nearby Piste, we stopped and had lunch at a cafe which was owned by Isidro’s friends. That cold Sol beer was one of the best I’d ever tasted and the food was excellent: hot spanish rice and tamales, gorditas and Menudo Rojo.

After our meal, we headed back toward Carmen del Playa, talking about the day as we drove. I never got to see the strange writings inside the Akab Dzib but, somehow, it didn’t matter to me anymore. Walking through the ruins with Isidro I felt as though I’d travelled back to the time of the water wizards when the city was alive with his ancestors and the buildings and columns gleamed brightly painted in the sun.

The spirit of the place was so resonant I could almost feel the collective past of centuries at my fingertips on the ride home. When we reached Playa del Carmen the memory of the sunlight and shade of the woods around the Akab Dzib and the steep steps of El Castillo were vividly before my eyes as I thanked Isidro for the day and headed back to tell Betsy about my adventure.

I highly recommend a visit to Chichen Itza and, if you go, encourage you to hire a guide. There is too much you’ll miss without one. Guides may be hired at the resorts of Playa del Carmen and there are also guided tour buses which leave from the area by the beach in the early morning and, further, guides one may hire at the site.

I’d also encourage you to watch out for those iguanas. I think I could deal with being chased out of the Akab Dzib by an angry Ushmal, no problem, but a little iguana? That’s just embarrassing. Of course, according to Isidro, that iguana was just protecting me from myself and, as with everything, I should only be grateful for the experience.


Into the mouth of the serpent

After a somewhat snap decision to leave Belize, we found ourselves back in Mexico sooner than we had planned.

First stop, the same campground we had stayed in prior to visiting Belize.

It had been pretty windy on our first visit:

Ben enjoys a morning coffee stationed at the cannon overlooking the windy Caribbean.

And it was still windy the second time we dropped by.

But it was hard to beat the ocean views and palm trees—not to mention the pool and on-site bar. You can see why we came back.

This really is a very nice campground in Chetumal.

One morning we were sitting outside eating a tasty brunch in our completely impractical camping chairs. When we heard the sound of a brass band. Wondering if we should duck out to the street to see what was happening, it quickly became apparent that we didn’t need to move.

A parade rounded the corner into the campground entrance. Musicians, dancers and participants promptly wandered directly in front of our tent, down to the water’s edge.

It wasn’t the first time that a brass band had made sure we were awake in the morning. But at least this alarm clock was set for a reasonable hour.

The parade, a local religious festival, is apparently an annual event that passes through this campground on the way to the harbour where the participants continue the celebrations afloat on the Caribbean.

No matter how delightful a campground is, when the temperature is up in the 40’s with high humidity, it doesn’t take long to start to crave the cool air of the mountains.

We had plans to head for Oaxaca, but wanted to stop and check out some ruins on the way. You would have thought we had seen enough Mayan ruins while we were in Belize, but clearly this was not the case.

We had seen enough that we weren’t planning on any major detours to visit ruins. Well, except Palenque, but those were some rather famous ruins.

However Xpuhil, Becan and Chicanná were just of the main road. None of these sites would make most ‘top 5 lists’ of must see ruins in Mexico, but each were interesting in their own way.

The simple fact that these ruin sites weren’t the most spectacular things we’d seen on our travels really helped to remind us that we really are lucky buggers to be able to do a trip like this in the first place. We have nothing like this in New Zealand (We have a lot of cool stuff there, don’t get me wrong).

However, being able to see huge stone temples and palaces dating back over 1000 years to an ancient civilisation who’s descendants are still living in the same area, still continuing traditions that hark back to this glorious past is an experience that is hard to beat. New Zealand has history, just not dating back quite as far. Also, we just don’t have cool old stone ruins. Unless you count our crumbling Cathedral in Christchurch. But it isn’t really that old. Nor arguably that cool.

These particular ruins are in the Rio Bec style of architecture, unique to this region, which just basically means that the temples have really tall, pointy towers at each end of a long building.

I guess that they just had to give this style a name

The towers at either end aren’t really buildings you are meant to enter, they’re just for show.

But that doesn’t mean that the archaeologists haven’t tunnelled their way up to the top, so we couldn’t resist climbing up one of these towers at Xpuhil


The Mystery & Enigma of Maya Architecture

Driving across Mexico’s Yucatan Peninsula and traversing the Maya cities on the Ruta Rio Bec is a voyage brimming with ancient history blended into the experience of traversing a jewel of a rainforest. The magnificent Maya ruins constructed in the Rio Bec regional style are situated in the midst of a Biosphere Reserve that is home to exotic species of fauna including monkeys, jaguars, crocodiles, toucans, macaws, parrots, wild boars, tapirs and dangerous snakes.

The jungle route affords the traveller the opportunity to view an incredible array of towering rainforest trees, a variety of exotic carnivorous plants, orchids of different species and myriads of insects. As you traverse the Maya sites it seems as though you are alone in the jungle and entering a state of suspended time. On the Ruta Rio Bec you will find yourself in mysterious places, zones of lost time and an enigma of otherworldly design.

The Rio Bec style

The regional architectural styles of the Maya include the Rio Bec, classic Puuc and Chenes styles. These styles are reflected in the design of the art and architecture that compose the magnificent structures located in ancient Maya cities. The Rio Bec style, with its mysterious and enigmatic designs found a special niche in the Maya philosophy of art and architecture.

Little is known about the secrets of the Rio Bec style. The monumental structures in the grand Rio Bec cities adopted this unique architectural style and the shapes and details of the buildings are enigmas of exotic design. They are spectres which materialise before your wondering eyes and will linger in your memories forever.

The cities decorated in the Rio Bec style offer a destination for pilgrims attracted by the mystical elegance of Maya artistry. The buildings exhibit examples of skilled stagecraft rather than functional design. At first glance the Rio Bec structures, carved with the typical details and decorations of a pyramid and its upper temple, appear to be actual functional buildings. You will see twin-towers that are shaped by narrowing toward the top giving an illusion of increased height that make them appear to be taller than they actually are.

Rio Bec Temple B (Image: (c) Jim O'Kon)

Their facades feature carved stone doorways that give the appearance of entrances to interior temple rooms that don't exist. Impossible slopes are carved in stone on the face of structures and stairs leading to the top that are not made to go up or down.

The Rio Bec style produced enigmatic temples and pyramids soaring above the rainforest that present no apparent purpose or function. The carved details, scrupulously preserved, present the vital and inseparable symbolic elements that shape the exterior appearance of the temple-pyramid.

Ruta Rio Bec is sited along a stretch of highway north of the Mexican and Guatemala border. The drive can be done in a day, but it is better to take your time enjoying Maya culture and history. The Maya cities in the Rio Bec region include Rio Bec, Xpujil, Becan, Chicanna, and Hormiguero. The ceremonial centres are grouped in close proximity. A base of operations in the village of Xpujil makes all the sites readily accessible.

The ancient city of Rio Bec is a well preserved late classic ceremonial site secluded in dense rainforest. The road to the site is long and sometimes impassable but the effort to visit is worth the difficulty. The Rio Bec architectural style first appeared at Rio Bec and subsequently spread to other nearby sites.

Rio Bec was first discovered in 1912 by Dr Raymond Merwin and Clarence Hay and then subsequently ‘lost’ in the annals of Maya history. Temple B, the quintessential structure at Rio Bec, was the subject of a 60 year search throughout the dense jungle until it was rediscovered in 1973 by Hugh and Suzanne Johnston. Temple B, the most important building at Rio Bec, is significant in Maya history because its design characteristics serve as the basis for the Rio Bec architectural style.

The temples are characterized by a unique architectural style that began to appear during the seventh century CE and continued into the early twelfth century. The temple-pyramids consist of a range type building with typically two non-functional solid masonry towers located on both ends of the acropolis. The mysterious symbolic details carved into the stonework of the structure form the basis of the Rio Bec style.

Chicanna Structure II with mask of Itzamná (Image: (c) Jim O'Kon)

The site is near the main highway and is easy to reach. Arrival at the site places the visitor deep in the rainforest. Touring the site engulfs the visitor in a tunnel formed by the dense rainforest canopy.

Chicanna was built between 600 and 800 BCE. The name Chicanna means House of the Serpent Mouth in the Mayan language. The site received the name Chicanna because of an ornately carved doorway constructed to look like a large monster mouth. Elaborate stone architecture, pyramids and temples with incredible details are located around the site, which at 14 square miles is the largest of the Rio Bec cities.

Archaeologists stress the great beauty of Structure II, which is richly decorated with a huge mask of Itzamná, God the Creator. The mosaic of carved stone elements forms a fantastic work of art representing the face of Itzamná on the façade of the structure. The complex mosaic was stuccoed and painted with beautiful colours. The remains of red and blue stucco colours and red painted glyphs decorate the façade which is considered the most beautiful example of art within the area of the Rio Bec architectural style.

The pyramid at the site is topped by a tower that is articulated in carved stone details in the Rio Bec style. However, this structure has a small room at the summit and the doors are actually functional. Chicanna is truly a mystical site with its humid rainforest canopy and the exotic architecture that lends an air of mystery to the beauty of the site.


How to Get to Chicanna Mayan Ruins

You may obtain information about guided tours to the archaeological sites of the Rio Bec region in the city of Campeche, the capital city of Campeche state.

If you prefer driving, you can rent a car in Campeche City and take the Federal Highway 186 to Escarcega-Chetumal. At kilometer 141 you take a detour to your right, and 2 km ahead you reach the site.

The round trip takes about 8 hours plus the time you spend visiting the ancient city.


Chicanna: Enter the Maya House of the Serpent Mouth - History

palace portal detail hjpd

DESCRIPCIÓN
Santa Rosa Xtampak (“In front of the wall” in Yucatek Maya) is an important site located in the northern part of the state of Campeche, due east from the capital city of the same name. It was one of the most important regional capitals of the Maya Chenes area, and as such has altars, dated stelae, sculpture, and impressive architecture. At least one sacbe (raised white stone road) linking two of the complexes has been discovered.

The site encompasses 3 sq miles/9 square kilometers, though the core area is easily visited. Estimates indicate that it controlled a surrounding region of 144 sq miles/400 sq kms, with the core area having a population of 10,000 at its peak. It is constructed atop a leveled hill entailing a 10-15 minute steep hike up a rough, rutted path. The core area is tightly packed and includes at least 10 interconnecting plazas with numerous courtyards and terraces containing pyramids, palaces, temples, and platforms.

The Chenes architectural style is found in a general area between the Northern Yucatan and the Peten region. It appears between 600-900 A.D., and is mainly characterized by entryways surrounded by a decoration of the earth monster on the main facade. Intricate mosaics also adorn the structures while many of the sites incorporate the Rio Bec (earlier) and Puuc (later) styles.

From Merida the site is reached traveling south on Federal Highway 180 to Federal Highway 261 past the Puuc Hill sites and on through Bolonchen. At km 79 turn east onto a paved road 5.3 miles/32 kms to the site.

HOURS: 8 AM-5 PM, all week
ENTRANCE FEE: U.S. $2.50/45 Pesos
GUIDES: no
SERVICES: Bathrooms, gift shop
MUSEO EN EL LUGAR: No
ACOMODATIONS: Day trip from Merida or Campeche, hostels in Bolonchen and Hopelchen
GPS: 19d 46’ 20” N, 89d 35’ 50” W
MISC: Best visited in the dry season Nov-Mar

HISTORIA Y EXPLORACION
Ceramic evidence suggests the site was settled as early as the Late Pre Classic (300 B.C.-250 A.D.). The structures one sees today date from the beginning of the Late Classic (600-900 A.D.). There have been a number of stelae (upright carved stone slabs) recovered that have helped to date the site. Little information has been deciphered to help in identifying its rulers and relationships with other sites, though it has been established that the site was an important capital of the Chenes area.

The site was first reported on by those intrepid explorers extraordinaire, John Lloyd Stephens and Frederick Catherwood in 1841. There followed other explorers/researchers such as Teobert Maler in 1891, Harry Pollock 1936, George Brainerd, Ralph Roys and Karl Ruppert in 1949, and George Andrews 1969/1987. More recent excavations and consolidations have been undertaken by Erwin Heine under Antonio Benavidas Castillo of INAH.

ESTRUCTURAS
The core area is composed of several interconnecting plazas clustered about a large pyramid platform. The plaza to the northwest of the pyramid platform, here called the Palace Plaza, contains a number of impressive structures.

The most important, and indeed the most unusual, is the Palace that fronts the west side of the Palace Plaza. This grand, three story structure contains 44 rooms, many of which are joined together as suites. The structure is in the form of a truncated “C”. A capstone located within the Palace has a late inscription commemorating a Katun ending dated June 24, 948 A.D. (10.6.0.0.0).

The first level contains 27 chambers. Most of these chambers are organized from two to four room suites complete with benches that could have been used as beds. The four-room suites at the northern and southern ends have sculptured panels centered between the doorways to the rear rooms, and there are groups of three inset colonnettes on the west and east sides of these doorways. The central colonnette of both groups is covered with relief carvings. The doorjambs of the outer rooms show recessed panels and capitals with Puuc style profiles.

There are two interior stairways that lead up from the second to the third level. This design is rather scarce in the Maya area. The stairways provided access to the second level which offered it a private space, and is thought to have been the residences of the royal family. In addition, two, steep stairways on the west side of the structure lead from a courtyard up to the second level which contains twelve chambers. The 2 chambers on the front-facing corners are stand-alone structures separated by a terrace from the main group. They appear to be temples as opposed to residences, and have false stairways in the Rio Bec style that lead down to the plaza, such as seen at Chicanna.

The third level is thought to have been a ritual/ceremonial area for the ruler and priests. It contains 5 rooms and was accessed through a stand-alone portal surrounded by a huge zoomorphic mask. A central, monumental stairway rising up from the plaza leads to the portal. Roof combs once adorned the third level structure and both temples on the second level. Very nice!

The north end of the Palace Plaza contains three structures of note. The northern most structure is known as the Building with the Serpent Mouth Façade. This building is noted for a huge representation of the Earth Monster, also known as Itzamna the creator god, which appears in a crouching position. It surrounds an entryway that covers the central façade of the structure, very similar to the one seen at Hormiguero. One enters the inner chamber through the open jaws of the deity. There are only 3 chambers remaining of once was a larger structure. The rear of the structure has a central stairway that once led up to the now ruined second level. The stairway is in the interesting form of a centipede.

Forming the east side of the plaza is the Red House. Maler reported finding the exterior walls of this structure painted red, hence its name. It, and the adjacent building, are situated less than 9 feet/3 meters south of the Building with the Serpent Mask Facade. They form an unusual pair since their rear walls are separated by a space less than 3 feet/1 meter in width forming an alleyway running 46 feet/14 meters. The Red House has three rooms in line, with doorways on the west side and a partial corbeled vault, while the adjacent building, which is “L” shaped, faces both west and south. The lower walls of both buildings are similar since both feature plain walls with groups of good sized colonnetts flanking the entryways. Both of these are single story constructions.

On the north west side of the plaza is a single-story structure known as the House of the Stepped Frets. It has three entrances that look east across the plaza. It once had a corbeled vaulted roof.

The Cuartel is a complex to the east of the Palace Plaza, with structures situated around a large plaza. It is entered from the Palace Plaza through a structure having an open passageway between the two. The plaza measures 144 feet/44 meters by 174 feet/53 meters.

The north structure, which has been nicely restored, contains six chambers divided by a central stairway to a ruined second floor. The central entryways on each side of the stairway are flanked by stacked, stylized masks that extend up from ground level moulding to the medial level moulding. This is a rather unusual element and reflects Puuc architectural influence. A similar structure appears on the southeast side of the Cuartel, also with a stairway to a ruined second floor. The corbeled vaults of the front of this structure have collapsed.

The South-East Quadrangle is a small group of structures representing a later transitional phase centered around a courtyard. The Puuc style of architecture is quite evident here. The northern structure is separate from the other connected structures, and allows access into the courtyard. A series of sculpted cylinders was found in this structure and have been dated to 800-900 A.D. All the structures in this group once contained corbeled vaulted chambers. A ball court is located in between the South-East Quadrangle and the Cuartel.

The South Plaza is a large complex containing 10 ruined structures dominated by a pyramidal platform known as Star Hill. This complex is the oldest and largest at the site with the pyramid featuring megalithic steps that leads to its ruined summit. Eight Stelae have been found on the large, raised plaza behind the pyramid, ranging in date from 646 A.D. to a very late 911 A.D. This area has received little restoration, and is mostly overgrown with vegetation.

Behind the Palace is a courtyard having a few structures of interest. The first is a small pyramidal platform on the north side with steps on three sides. The west side of this structure abuts onto a single chambered structure with the entryways flanked by colonnetts. A bench is located inside the chamber. On the west side of the courtyard is a structure known as Itzamna House.

Itzamna House has a central passageway that is flanked by mosaic designs of the Earth Monster. There is a single chamber on either side. It was roofed by a corbeled vault, now collapsed with the rubble removed.

The passageway leads west out to a number of complexes centered about small plazas. The Southwest Group has some nice standing architecture. The other groups are named the North Group Northwest Group and West group. These along with other structures and groups will be reported on at a future date.

List of site sources >>>


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